viernes, 29 de noviembre de 2013

Cajas, plumas y piezas..

Admito que hay momentos en los que no sé qué creer sobre las cosas, sobre el mundo, sobre mí...
Nuestra vida no nos pertenece -eso he oído por ahí-, estamos conectados entre nosotros, de modo que las acciones y los gestos de los demás cambian continuamente nuestro pasado, presente, y futuro. 
¿Es cierto? ¿Es así? ¿Acaso, debo simplemente aceptarlo? ¿Resignarme tal vez? ¿Qué podemos esperar de nuestras acciones si nuestro propio futuro no depende de nosotros?  Resulta decepcionante, preocupante, doloroso. Es como abrir la caja de Pandora de nuevo. Es como cortar las alas al más inquieto de los pájaros. 

Hay ciertos momentos, al parecer dados al azar, que lo llenan todo de tanta incertidumbre que me resulta imposible no perder la esperanza, me es imposible no bañar mis mejillas en lágrimas. Me encuentro agónicamente perdida ante el vacío que se abre cruelmente en medio de mi alma; como cientos de piezas de un mismo puzzle que se pierden sin encontrar su sitio.

Supongo que es cierto, nuestras vidas no nos pertenecen, porque en realidad no son más que esperanza entre un montón de plumas y piezas perdidas. Triste y desolador...