sábado, 24 de octubre de 2015

A ciegas

A ciegas seguimos respirando, gritando, llorando. Pues donde hallamos la paz, terrible es el silencio, dolorosa la ausencia, innecesaria la existencia. Y con temor avanzamos, ruidosamente caminamos. Pues donde habita el silencio -ahí - habita todo aquello que no entendemos.

Y lo sé, es verdad este sin saber, este no poder, este horrible estado de ignorar todo lo que está mal. Es irreal el pensar, el amar, es irreal y dolorosa toda absurda forma de presencia, de existencia. Y te juro que es frío y maldito el habitar, sí, esta difusa y escondida obsesión de todos por estar.

viernes, 23 de octubre de 2015

Huir



  Una máscara muy bien hecha. Era eso. Una máscara de lo menos común, una multiforme, mentirosa, puede que incluso monstruosa.

    Huir, mentir, sobrevivir. Cerrar los ojos y negar que todo se transforma, que se tambalea todo rasgo de cordura, que toda supuesta tranquilidad no es sino amargura, seguida siempre de una intensa locura.

    Intentar negar lo que es innegable, suplantar lo inimaginable. Que todo se nos cae, se nos escapa. Que este moribundo techo no aguanta, este que es -en realidad- tan ligero como una sábana. Que la lluvia no es enemiga, sino amiga. Ella, sí, que siempre intenta arrancarnos -suavemente- la mentira.

    Quizá destruir. Quizá solo quiera ignorar esta constante y confusa necesidad de destruir todo lo que este intento de cosmos llame "el porvenir". Quizá todo sea simplemente el huir de este amargo vivir.



sábado, 10 de octubre de 2015

Aislada

     Algo me tiene extrañada, anonadada, algo que me pide y me exige que permanezca aislada. No es otra cosa que una sensación precaria, sí, una sensación de constante e hiriente alarma.

     Y es algo amargo, escarchado, apagado, puede que simplemente sea un atajo. Un atajo al vacío, sí, el mezquino e infinito vacío de este interminable hastío.

    Y es que -con parsimonia- me acaricia, luego me asfixia con armonía, con delicadeza, supongo que para no matarme con tan terrible y semejante aspereza. Y me sorprende mientras me desprende, y me retiene, me tortura lentamente, me desangra cruel e impasiblemente.

   Y es algo que tantea, que me quema, algo que simplemente me aterra.