lunes, 28 de diciembre de 2015

La nada

Y quizá no es un sentimiento único, lo sé, seguramente sea uno que nos llega a todos, que nos recorre el alma, uno que nos sacude sin más como la más profunda de las miradas. Pero ¿es este sentir similar para todos? ¿Acaso alguien es capaz de soportar este mal? ¿Es este morir similar a cualquier otro existir? ¿Acaso puedo vivir sin morir continuamente? ¿Sin gritar eternamente?


Y todo ahora es ignorar la presencia de cierta ausencia. Suspirar y deformarse. ¡Observar y conformarse!

Perseguir el "todo" y echar a correr para evitar ser engullido por la nada, sí, esta fiel, constante  e ingrata sensación de falta.

miércoles, 9 de diciembre de 2015

"Qué"



     No ver en el aire lo que se grita con la mirada. Ni oír en la voz lo que se confiesa en los latidos. No entender nada. Sentir en la piel y saborear en los labios. Dejar de huir de un juego que deja de serlo. Negar algo -esto- tan voraz, tan real; algo que arrasa con el ser y que conquista la sed. Soltar este elixir que tan esencial resulta para el existir.

     Cómo dejar de gritar, y escapar del cómo para llegar al qué. Cómo escapar de la cordura y entregarse a la locura...




viernes, 4 de diciembre de 2015

Así


   ¿Una pesadilla radiante? Creo que estoy ahogada en un mar de ausencias, en un río de infinitas clemencias. Y así me busco.

   ¿Un sueño perturbador? Siento que estoy enajenada por la ausencia, sí, esta persistencia de todos por evitar la presencia. Y así me encuentro.

    Una verdad insoportable, una mentira lamentable. Y me veo excluida por mí misma de mis propias premisas, de mi propio orden, de mi inocente intención de escapar al golpe. Y así me observo.

   Un espejo de ideas, un quebradero de cabezas. Una respuesta: así busco -y encuentro- cómo me siento cuando me observo.