lunes, 23 de enero de 2017

Fuego

    ¿Qué es eso que arde? ¿Qué es aquello que me ciega? Se acerca desde la oscuridad para cegarme con crueldad. Y no es nuevo, pero sorprende. Y las pupilas se esconden. Me mira, me ve, me susurra. 

    ¿Qué es aquello que arde? ¿Qué es esto que me quema? Se desliza en el agua para ganarme sin avisar. Y no es luminoso, pero deslumbra.  Y los pulmones se cierran. Me alcanza, me roza, me asusta.

   ¿Qué es esto que me arde? ¿Qué soy yo, que me desgarro? Se arrastra desde el lodo para quemarme. Y no es desconocido, pero aterra. Y la piel grita. Me tiene, me toca, me araña.

     ¿Qué soy yo, que ardo? ¿Qué soy yo, que agonizo? Se funde dolorosamente en sí mismo con tal de ahogarme. Y no es fuego, pero quema. Y los labios se quiebran. Me besa, me muerde, me desangra. 

   ¿Y acaso puedo saber qué soy yo, que tanto agonizo? Porque esto arde y ciega y quema y desgarra. Y se acerca veloz sin avisar. La sangre brota. Y me reduce a nada, me paraliza, me mata.