miércoles, 8 de marzo de 2017

Nada más yo

   Y él me mira pero no me ve, y es que me señala pero no me mira. Un gesto despectivo, una distracción, un error. Contraste de emociones, de dudas, de temores.Y él me toca pero no me acaricia, y es que me habla pero no me escucha. Una palabra soez, un delirio, un error. Conflicto de sentimientos, de preguntas, de miedos. Y él me sujeta pero no me abraza, y es que me controla pero me ignora. Un golpe, una locura, otro error. Lucha de llantos, de mentiras, de terrores.

    Siempre antónimos que conviven, que se acercan, que se observan en la espera. Siempre conceptos que se gritan, que se odian, que se matan frente a la inocencia. Siempre gestos, palabras, golpes y errores; y siempre terrores, llantos, mentiras y más errores. Y nada más yo, y por nada más muerta. 


lunes, 23 de enero de 2017

Fuego

    ¿Qué es eso que arde? ¿Qué es aquello que me ciega? Se acerca desde la oscuridad para cegarme con crueldad. Y no es nuevo, pero sorprende. Y las pupilas se esconden. Me mira, me ve, me susurra. 

    ¿Qué es aquello que arde? ¿Qué es esto que me quema? Se desliza en el agua para ganarme sin avisar. Y no es luminoso, pero deslumbra.  Y los pulmones se cierran. Me alcanza, me roza, me asusta.

   ¿Qué es esto que me arde? ¿Qué soy yo, que me desgarro? Se arrastra desde el lodo para quemarme. Y no es desconocido, pero aterra. Y la piel grita. Me tiene, me toca, me araña.

     ¿Qué soy yo, que ardo? ¿Qué soy yo, que agonizo? Se funde dolorosamente en sí mismo con tal de ahogarme. Y no es fuego, pero quema. Y los labios se quiebran. Me besa, me muerde, me desangra. 

   ¿Y acaso puedo saber qué soy yo, que tanto agonizo? Porque esto arde y ciega y quema y desgarra. Y se acerca veloz sin avisar. La sangre brota. Y me reduce a nada, me paraliza, me mata.  


viernes, 16 de septiembre de 2016

Creatura III

 Me miro en un espejo, en uno que -fiel a lo que es- se torna oscuro e infinito. Parece que se dobla y se desdobla a voluntad, que finge, que está presente en sí mismo  y también que no lo está. Me pierdo en un reflejo, en uno que -fiel a lo que es- se torna borroso e inestable. Parece que se escapa y se busca sin voluntad, que omite, que se ha visto a sí mismo y también que no lo ha hecho. Me rindo ante un deseo, ante uno que -fiel a lo que es- se torna doloroso y necesario. Parece que se muerde y se desangra sin parar, que sufre, que lucha contra sí mismo y también que no lo hace.

 Y cedo ante este impasible y confuso espejo que me muestra un yo indeterminado. Y me extraño de mí. Y fracaso ante este ruidoso reflejo que me miente con un yo despersonalizado. Y me rechazo así. Y me dejo arrastrar por este deseo desgarrador que me grita mediante un yo aterrorizado. Y huyo de mí.

domingo, 4 de septiembre de 2016

Creatura II

   Siento un cosquilleo en las piernas, que no puedo moverme, que si lo intento me caeré, que mis piernas nunca pudieron moverse y que todo fue un terrible engaño. Es extraño darse cuenta de cuánto de todo lo que siempre hemos tenido ha sido una gran mentira. Y no, no puedo moverme. ¿Cómo podría siquiera pensar en huir?

   Siento vértigo en las manos, que las tengo atadas, que si las muevo desaparecerán como si nunca hubieran sido mías, que me duelen y que no puedo utilizarlas para nada. Es confuso darse cuenta de que lo que siempre hemos creído parte de nosotros simplemente no lo es. Y no, no tengo mis manos. ¿Cómo podría siquiera pensar en ayudarme a mí misma?

   Siento dolor en los ojos, que no me responden las pupilas, que no puedo dirigir la mirada hacia abajo antes de caer, que pierdo la vista entre nubes oscuras y con ella la esperanza de volver a ver. Es aterrador darse cuenta de que estamos perdiendo algo y saber que nunca lo recuperaremos. Y no, no puedo ver. ¿Cómo podría siquiera pensar en observar la caída antes de perecer?

viernes, 2 de septiembre de 2016

Creatura I

[...]

    Y si de verdad todo fuese tan fácil, si el saber cuándo podemos aceptar algo sobre nosotros mismos fuera tan sencillo, no hablaría de esto. Pero no lo es, no es fácil, no llegas a una conclusión profunda sobre ti mismo mientras estás reorganizando el orden en el que están tus libros simplemente porque sí, o mientras estás en una cafetería reflexionando sobre lo mal que abrimos los sobres de azúcar.

[...]

    Ignoro si debería vomitarlo, si debería dejar escapar por la boca todo lo que desea escapar de mí, todo lo que ha estado dentro de mis vísceras durante años, todo lo que ha malvivido entre oscuridad y soledad. No sé si seré capaz de abrirme para que todo este líquido negro salga a borbotones de mí, no sé si podré dejar mi boca abierta hasta que todo pase, si podré mantener la mirada fija o si por el contrario cerraré los ojos para negarlo todo después. ¿Y si no puedo soportarlo? ¿Y si lo que debo dejar escapar es tan grande que no acaba quedando nada de mí? Y si, y si, solo soy capaz de preguntarme qué pasaría.

    Ignoro si debería hacerlo, no quiero saber si esto que permanece en mi mente y me anula la razón es lo único coherente que puedo dar de mí. No sé si estoy dispuesta a aceptar que solo sea una locura más, una triste e impulsiva locura de las mías, una capaz de conseguir que crea que necesito arrancarme esto a sangre fría, esto que se mueve, esto que se retuerce, esto que siento que está vivo y no descansa nunca. ¿Y si no puedo con el dolor? ¿Y si descubro que esto que intento sacarme de dentro no es otra cosa que yo misma?

[...]