lunes, 18 de enero de 2021

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Y ahora, ahora que no estoy tan quieta aún cuando sigo siendo agua ¿No me ves? Porque estoy aquí. Y ahora, ahora que pienso más que escribo, que me desbordo más escondida y menos frente a ti, que disfrazo mis sueños contigo; ahora que no te veo desde una silla y sin embargo, te sigo viendo a través de mi alma ¿No me quieres? Porque yo a ti sí. Y ahora, individuo, o alma, o cosa, o ser, o energía, tú, en fin, tú, proyectado o reconocido ¿No me sientes?

Poco a poco

 

         Nuestros sueños no nos conocen tan bien, si lo hicieran me vería caer poco a poco. En medio de un inmenso paraje verde vería un cubo de madera o quizá un barril medieval. Me acercaría para mantenerlo lleno, para que nunca estuviese vacío; pediría disculpas cuando lo dejara por menos de la mitad, y lloraría, sí, lloraría a escondidas. Lo haría por no comprender qué pasa conmigo. Lloraría por no entender por qué no me basta observarles felices mientras contemplan el cubo lleno. Los sueños no nos conocen tan bien, si lo hicieran me vería, también, sonriente y satisfecha al ver a los demás beber del cubo; me vería ofrecerlo y contemplar cómo lo vacían. Me vería feliz porque la vida me permite hacer más fuerte a los demás. Me vería extrañar las aguas que nunca vi más allá del bosque, y me vería, también, llorar al entender mi papel: mantener el cubo lleno. Los sueños no nos conocen tan bien, si lo hicieran me vería abrirme las venas con una sonrisa en la mirada y miles de lágrimas en el alma; y volcar mi sangre en un cubo de madera o quizá un barril medieval.

viernes, 13 de noviembre de 2020

Guerra

 

   Siempre me he sentido preparada para la guerra, aunque ignoro por qué. He vivido posiblemente más de mil noches fuera de esta paz; huyendo de murallas azules imposibles, de erupciones repentinas, de sucesos incomprensibles que tiñen el cielo de rojo y multiplican las lunas. Despertar no convierte los sueños en menos reales de lo que los hemos sentido, se nos quedan muy dentro, esperando más oportunidades para enseñarnos qué somos. Sueño a todas horas, si lo hago dormida o despierta es una distinción innecesaria cuando al fin y al cabo no estoy aquí. Y estoy corriendo en medio de pinares, de lugares secos unas veces, lugares húmedos otras. Y estoy nadando, atravesando un vasto mar para huir de quién sabe qué o quién -o para llegar a no sé ya dónde-.

    Siempre me he sentido preparada para la guerra, aunque ignoro por qué. Y aquellos oscuros momentos en los que no me siento preparada, aquellos instantes en los que no siento mis piernas para correr, o mis brazos para nadar, me ahogo y arraso con todo y la sal me llena el pecho y la mirada; me deshago en gritos y la sangre me hierve acabando con mi alma; me pierdo y me veo en lo alto, siendo varias. Y correr, nadar, saltar. Agua, fuego, gritos. Siempre me he sentido preparada para la guerra, pero no sé por qué.